Walt Disney Pictures y Jerry Bruckheimer Films presentan EL PRÍNCIPE DE PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO, una aventura épica de acción ambientada en las místicas tierras de Persia. Un astuto príncipe llamado Dastan (Jake Gyllenhaal) debe unirse –incluso contra su voluntad- a una misteriosa princesa, Tamina (Gemma Arterton), para arremeter juntos contra fuerzas oscuras y salvaguardar una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo: un regalo de los dioses que puede volver el tiempo atrás, otorgando a su poseedor el poder de dominar el mundo, o destruirlo.
Dirigida por Mike Newell (Harry Potter and the Goblet of Fire), con un reparto que incluye a estrellas de la talla de Sir Ben Kingsley y Alfred Molina; el guión es de Boaz Yakin, Doug Miro y Carlo Bernard basado en una historia para la pantalla de Jordan Mechner, EL PRÍNCIPE DE PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO se estrenará en cines en mayo próximo.
Mike Stenson, Chad Oman, John August, Jordan Mechner, Patrick McCormick y Eric McLeod son los productores ejecutivos. Pat Sandston se desempeñó como productor asociado. Entre los extraordinarios artistas detrás de escena se incluyen: el director de fotografía, galardonado con un premio de la Academia® (y acreedor de cuatro nominaciones), John Seale (The English Patient, Harry Potter and the Sorcerer’s Stone, The Perfect Storm); el diseñador de producción Wolf Kroeger (The Last of the Mohicans, Enemy at the Gates); la diseñadora de vestuario Penny Rose (trilogía de Pirates of the Caribbean); los editores Michael Kahn (tres veces ganador de los premios Oscar® por Raiders of the Lost Ark, Schindler’s List y Saving Private Ryan), Martin Walsh (ganador de un premio de la Academia por Chicago) y Mick Audsley (Mona Lisa Smile de Newell y Harry Potter and the Goblet of Fire); el supervisor de efectos visuales es Tom Wood (Sunshine); el supervisor de efectos especiales Trevor Wood (ganador de un premio Oscar por The Golden Compass); el coordinador de dobles George Aguilar (American Gangster, Die Another Day, Donnie Brasco de Newell); el director de segunda unidad/director de fotografía Alexander Witt (Robin Hood, The Taking of Pelham 1 2 3); y el compositor Harry Gregson-Williams (trilogía de The Chronicles of Narnia, Kingdom of Heaven).
LA HISTORIA
Los realizadores elevan el mundo exótico de Jordan Mechner a un nuevo nivel.
“Nos encanta llevar al público a mundos nuevos, que aún no han explorado”, señala el productor Jerry Bruckheimer, “y la antigua Persia es el más maravilloso de todos ellos. Posee un legado tan rico de imaginación y fantasía. Y eso es lo que quisimos exaltar. Nos gusta acometer películas épicas, como Armageddon o Pirates of the Caribbean. Y EL PRÍNCIPE DE PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO se encuadra exactamente dentro de esta clase de películas. Posee una enorme imaginación, un gran alcance y una acción fenomenal”.
Jordan Mechner creó el videojuego original de “El príncipe de Persia” en 1989. “Estaba buscando un mundo que aún no hubiera sido explorado en los videojuegos”, declara Mechner. “Los inicios de los videojuegos se asemejaron a los inicios del cine. Partiendo de los géneros establecidos previamente, como el de espada y brujería o la ciencia ficción, buscábamos elementos que pudieran funcionar en este medio nuevo”.
El director Mike Newell agrega: “Adoro la idea de que lo que estás viendo sea un mito vivo. Esta es una historia que es absolutamente real y extraordinaria: un universo que no es racional ni físico tal como nosotros lo entendemos. Estas cosas realmente tienen lugar en la película”.
No era su derecho de cuna convertirse en príncipe… sino su destino. En la Persia del siglo VI —uno de los imperios más poderosos jamás conocidos en el mundo— el pequeño Dastan no era más que un pilluelo, huérfano de padres y sin dinero, que vagaba por las calles de la ciudad. Amenazado con un severo castigo por un capitán del ejército persa, después de defender a un amigo que había robado una manzana, Dastan no sólo es perdonado sino que también acaba siendo adoptado por el noble rey Sharaman, quien descubre en el pequeño Dastan rasgos de grandeza. Criado junto a los hijos de Sharaman, Tus (Richard Coyle) y Garsiv (Toby Kebbell), e instruido en la sabiduría y nobleza de su padre adoptivo y su tío Nizam (Kingsley), Dastan se convierte en un valiente guerrero pero conserva su rusticidad.
“Lo que más me cautivó de la historia es esta noción de que todas las personas poseen gran potencial”, señala Kingsley. “Y en esto creo que es una película edificante, en especial para los jóvenes: que el hecho de ser un chico de la calle, no hace que tu potencial sea distinto al de un niño que creció en un palacio. Nuestra película explora el potencial de un niño a medida que se convierte en adulto, y las opciones que se le presentan”.
Dastan, en el afán por demostrar su valor, lidera el ataque sobre Alamut, una pacífica ciudad santa que es denunciada por espías de estar guarneciéndose de armas provistas por los enemigos de Persia. Pero, en realidad, Alamut guarda un tesoro mucho más valioso y secreto: las legendarias Arenas del Tiempo, que confieren a los mortales el poder de volver atrás el tiempo. A manos de Dastan llega una antigua daga con empuñadura de vidrio, la llave para liberar las Arenas del Tiempo. Pero cuando el rey Sharaman es asesinado, Dastan es acusado del crimen. Ahora debiendo escapar y desesperado por limpiar su nombre, Dastan se verá inmerso en una inquietante alianza con Tamina, una resuelta joven princesa de Alamut, cuya familia ha custodiado las Arenas del Tiempo durante siglos, y ella ahora hará lo imposible por protegerlas.
Dastan y Tamina —quienes desde un primer momento prueban ser como el agua y el aceite— deberán sobrevivir al implacable desierto y a algunos aún más implacables enemigos: como el astuto jeque Amar (Molina) y el africano experto en arrojar cuchillos Seso (Steve Toussaint) hasta los intentos de los Hassansins de acabar con sus vidas. Dastan necesitará de todo su coraje y habilidades para el combate, así como de la astucia de Tamina, para hallar al verdadero responsable de la muerte del rey, y descubrir la verdadera nobleza que yace en su interior.
Para Gyllenhaal, los realizadores poseían un interesante enfoque sobre el fondo de fantasía de la película. “Mike Newell y Jerry Bruckheimer propusieron la brillante idea de que la película estuviese basada en la realidad. Mike dijo: ‘Deseo que esta película se base en la mentalidad persa del siglo VI, donde creían que la fantasía podía hacerse realidad, donde uno pudiese hallar una daga que volviese atrás el tiempo y no tener ninguna duda de que eso era posible, pues eso es lo que hubieran creído en aquel entonces’”.
En una época en la que la civilización europea no era sino un tenue destello en el horizonte humano, la poderosa Persia fundaba ciudades y erigía edificaciones a lo largo y ancho de todo su vasto y pujante imperio: Persépolis, Bagdad, Susa, Pasargada, Arg-é Bam, Isfahan. En su época de esplendor, el imperio persa se extendía desde el río Éufrates al oeste hasta el río Indo al este, y desde los mares Cáucaso, Caspio y Aral en el norte hasta el Golfo de Persia y el Golfo de Omán al sur. Además de abarcar todo Irán, los dominios del imperio incluían los actuales países de Azerbaiján, Afganistán, Pakistán, Turkmenistán, Tajikistán, Uzbekistán y la parte oriental de Turquía e Irak y sus regiones aledañas.
Dos grandes obras de la literatura persa influenciaron a Mechner: el Shahnameh, una obra monumental escrita por el gran poeta Ferdowsi en torno al año 1000 d.C. y considerado el poema épico nacional del Irán, y Las mil y una noches, una recopilación de cuentos que data del siglo IX, y que incorpora relatos y leyendas populares de la antigua Persia, Medio Oriente y la India. Mechner se dio cuenta de que podía construir un mundo alternativo basado en la realidad histórica del antiguo imperio persa, creando una nueva mitología sobre esa cultura que había creado tantas fantasías propias durante miles de años.
Mechner creó un protagonista que desafiaba las leves de gravedad con su destreza acrobática, pero que seguía sujeto a las leyes de la física y capacidades humanas. Con “El príncipe de Persia”, quise crear un personaje que pareciera de carne y hueso; alguien que transmitiese la sensación de que si erraba el salto, iría realmente a doler”, declara.
Mec
hner no solo creó un personaje que saltaba de un precipicio al otro, sino que el mismo joven genio de los videojuegos también dio un gran salto en busca de nuevas tecnologías que recrearan el mundo de “El príncipe de Persia” con el mayor rigor posible. “El mundo del videojuego de “El príncipe de Persia” era fascinante”, señala el productor ejecutivo Mike Stenson. “Tenía un maravilloso aspecto de fantasía, y el elemento de las Arenas del Tiempo introducido en el juego de 2003 era perfecto para la pantalla grande. Nosotros queríamos conservar elementos del videojuego pero —al igual que hicimos con Pirates of the Caribbean— también deseábamos desarrollar nuestra propia historia, despegando a partir de ese mundo que se nos ofrecía. Sin embargo, creo que permanecimos fieles a la visión del juego que tenía Jordan Mechner”.
Newell, por supuesto, fue convocado para dirigir la película de El príncipe de Persia: Las arenas del tiempo”. Bruckheimer señala: “Mike puede hacer cualquier clase de película, ha dirigido desde Four Weddings and a Funeral, que es una comedia dramática, hasta Donnie Brasco, una descarnada película sobre las mafias de la calle. Tras lo cual realizó Harry Potter and the Goblet of Fire, una película con la combinación perfecta de aventura y fantasía mística que estábamos buscando. Mike posee una paleta verdaderamente maravillosa de la que se sirve para pintar cada una de sus películas, y eso para nosotros es muy importante. Deseamos una película que sea entretenida y atraiga a un gran público, pero también que sea algo especial, que se enfoque en los personajes y la historia”.
“Cuanto más exquisita es una película, cuanto más oscura, más agonizante, más sincera hacia nuestra falible naturaleza humana… más se acerca a ser una buena película inglesa”, declara Newell. “Pero últimamente me despierta sumo interés el gran entretenimiento abierto; y EL PRÍNCIPE DE PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO es justamente eso: gran entretenimiento. Estoy realmente contento de poder disfrutarlo”.
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